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Testimonio de un Papá.

junio 19th, 2015 | Posted by Reconciliar in Uncategorized

Por Marcos Nieto Hildebrandt, Lima 18 de Junio de 2015.

Ser papá

Me pidieron que escriba unas líneas para el día del padre. Lo teórico no me va bien. Acá un ensayo de lo que significa para mí, ser papá.

Patriarca. Valiente. Loco. ¿Tienes tele? ¿Cómo haces? ¿Te sacaste la tinka? ¿Duermes? Pobre tu esposa. La lista sigue, con el tipo de preguntas y piropos que me toca escuchar como papá de seis hijos.

Procuro no responder, sólo sonreír. Cuando me exaspero digo algo como “no sabes lo que te pierdes” o “no te preocupes, tú no tienes que criarlos”. Lo que saben mis amigos (comenzando por mi esposa) es que, como yo sí los tengo que criar, me preocupo. Bastante.

Podría decir que mi experiencia personal es una de tensión permanente. Tensión, por ejemplo, entre mis preocupaciones económicas –que en ocasiones pueden ser muchas y muy complicadas– y mi confianza filial en Dios, que siempre me ha acompañado y del que no tengo ninguna razón para desconfiar.

Tensión entre mi deseo de descansar –algunas veces justificado, por cierto– y la conciencia –graciosamente reforzada por los consejos de mi esposa– de las necesidades de mis hijos, que requieren mi presencia atenta, de un consejo cariñoso o unos minutos de escucha.

Más que tensión, confrontación abierta entre lo que puedo entender que Dios quiere para nuestros hijos y las propuesta del mundo. ¿Cómo criar hijos que estén en el mundo, pero no sean del mundo? ¿Cómo lograrlo sin volverme el triste profeta del “no” permanente, del “no” a todo? Tensión.

Se trata, sin embargo, de una tensión largamente compensada por los regalos –inesperados la mayoría– que han venido llegando en estos 18 y poco años de papá. Descubrir, por ejemplo, luego de algunos años de padre, que mi capacidad para dormir poco y seguir viviendo ha crecido enormemente.

Reconocer, como una cosquillita en un rincón del corazón, que guardo escondida la sonrisa del hijo que aprendió a montar bicicleta, los saltos locos de la hija que salió con bien de una operación complicada, el brillo deslumbrante en la otra que aprendió conmigo a pasar los tumbos de la playa o la emoción de la que se subió “antes de tiempo” a esa montaña rusa loca.

¿Qué más puedo decir? Ser papá se ha vuelto, al mismo tiempo, en la razón de mis mayores alegrías y el motor que me impulsa a seguir avanzando cada mañana. Tener hijos me ha ayudado a avanzar en la virtud. Creo que soy una mejor persona por ser papá. Más paciente, más abnegado, con una esperanza mayor y más profunda en el Señor, que me ha concedido tamaña responsabilidad y no permitirá que me falte la gracia para cumplirla.

Ser papá es, al mismo tiempo, un camino de exigencia y la puerta al cielo.

Marcos Nieto Hildebrandt.

 

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